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lunes, 17 de noviembre de 2014

LA COMUNICACIÓN EN PAREJA


La comunicación es la herramienta fundamental que nos ayuda a conocer y comprender a los otros. Puede ser verbal, gestual o de cualquier forma, pero acontece en cada momento. Como decía Paul Watzlawick, uno de los principales teóricos de la comunicación humana, en su libro Teoría de la comunicación humana (1971) es imposible no comunicar, por eso incluso cuando no queremos decir nada estamos comunicando

En la pareja, los problemas de comunicación generan conflictos frecuentes y son la base de problemas posteriores más complejos. La comunicación en las relaciones de pareja dependen de cada uno de los miembros, de sus formas, estilos y hábitos de comunicación. No olvidemos que cada uno de los componentes de la pareja proviene de familias de origen distintas, donde los patrones de comunicación pueden variar considerablemente: familias con tono alto e imperativo, familias de comunicación detallada, familias parcas en palabras, familias donde el tono de voz es suave, etc. y puede generarse un desajuste entre los miembros.

El contenido del mensaje, no tiene porqué ser muchas veces el origen del conflicto. Es importante que sea claro, preciso y completo, asegurándonos de que quien lo recibe, entiende lo que nosotros hemos querido emitir y no una interpretación errónea. Cuántas veces se escuchan frases como “si yo no he dicho eso” “ no has entendido nada de lo que te estoy diciendo”.
En numerosas ocasiones damos por hecho que la otra persona tiene la misma forma de interpretar que nosotros y que por lo tanto va a entender lo mismo que queremos transmitir, Sin embargo, esto no es cierto, y la posibilidad de que se den malos entendidos es grande.
En la pareja, las rutinas, la sensación de conocer “bien al otro”, el dar por hecho algunas cosas, no expresar sentimientos o deseos, expectativas erróneas, etc. hacen que surjan malos entendidos con frecuencia.
Además, en cada etapa (convivencia, nacimiento de los hijos, jubilación, etc.) aparecen nuevas necesidades de comunicación, ya que los acuerdos, consensos y temas comunes son cada vez más complejos y es necesario mantener una buena comunicación para motivar la estabilidad de la pareja.

¿Cómo llevar a cabo una comunicación efectiva con la pareja?

Una adecuada comunicación, conlleva una sintonía entre lo que se siente y lo que se comunica, para ello es necesario ser consciente de las emociones de uno mismo y también el estado emocional y las expectativas del otro, ya que si desconocemos esta segunda parte, es más probable que atribuyamos nuestras propias emociones  pensamientos y caigamos en un error. Conocer cómo nos sentimos y porqué y ser capaz de transmitirlo de forma clara.

Otro gran factor es saber escuchar. La falta de comunicación se debe en gran parte a que no sabemos escuchar; se presta más atención a las propias emisiones que a lo que el otro nos intenta transmitir. La escucha activa implica atención, entender la comunicación desde el punto de vista del que habla. Hay que prepararse para escuchar,observar al otro, lo que nos dice y cómo nos lo dice, así como expresarle interés.

Un generador de conflicto es la crítica. En ocasiones queremos que nuestra pareja cambie alguna de la conductas y para ello, debemos puntualizar de forma sencilla cuál es la conducta que queremos que cambie, nunca una forma de ser “eres desordenado” es más difícil de percibirlo como modificable, que “tu escritorio esta desordenado”. Las etiquetas no ayudan a que la persona cambie, sino que refuerzan sus defensas. Y no ha de ser constante y aglutinada, si no de una en una y espaciadas.

Es importante evitar las generalizaciones. Los términos "siempre" y "nunca" no suelen ser ciertos y tienden a formar etiquetas. Cambiarlos por: “En ocasiones”, o “Frecuentemente” permiten al otro sentirse correctamente valorado.

También debemos de tener cuidado con los mensajes de doble sentido. Estos son mensajes, cuya intencionalidad encubierta es contraria o distinta a la original. Por ejemplo: “como quieras”, “vete, no te preocupes, ya me quedo yo aquí solo/a esperando…”, “tu sabrás”, etc…

La actitud de quien escucha, también debe de ser un punto de reflexión: estar abierto a lo que nuestra pareja nos comunica y no “estar a la defensiva”. Esta actitud detiene la comunicación y hace que la conversación se convierta en una competición en la cual habrá un ganador, estrechando las percepciones y construyendo un debate con poca posibilidad de acuerdo.

Construir mensajes “yo” en lugar de “mensajes “tú”. Esto implica expresar las emociones y sentimientos de uno desde la perspectiva propia y no genera la percepción de crítica culpabilizadora. Son más sinceras y mucho más efectivas, deteniendo el proceso de “ponerse a la defensiva”

Si conseguimos mantener una buena comunicación con nuestra pareja basándonos en la empatía, en la capacidad de expresarnos sin dañar al otro, en nuestro interés por conocer a la otra persona y sus puntos de vista y prestando atención a lo que decimos y a cómo nos sentimos, es más fácil que nuestra relación sea más estable y satisfactoria.


 
Teresa Gallego y Alicia M. Peral
Gabinete de Psicología y Salud Cuántica
Teléfono: 942 049 112
c/Vargas 55ª 3ºB. Santander

lunes, 10 de febrero de 2014

La comunicación en la familia

En un primer  momento pensamos en titular este pequeño artículo como la comunicación entre padres e hijos pero lo hemos cambiado porque creemos que lo realmente importante es que haya comunicación entre todos: entre el padre y la madre, entre hermanos y entre padres e hijos. Nos centramos en la familia nuclear pero sin restar importancia por ello al papel de los abuelos, tíos y otros miembros de la familia.

En nuestro gabinete de psicología los problemas de comunicación llegan normalmente cuando hay algún hijo en la etapa adolescente, que acude bien por problemas de conducta, aislamiento o baja autoestima, sin embargo, en la mayoría de los casos estos conflictos empezaron mucho antes pero pasaron desapercibidos.

Cuando hablamos de comunicación nos referimos a intercambiar experiencias, opiniones, ideas, sentimientos, expresar afecto, pedir ayuda, brindar apoyo, hablar sobre preocupaciones, sobre como somos, que queremos, etc. Actividad llevada a cabo entre todos los miembros del núcleo familiar.

Puedes hacerte esta pregunta ¿Conoces realmente a tu hijo o hija? ¿Cómo siente, cómo opina, qué tal se relaciona con sus amigos, qué le hace feliz, qué le hace sufrir, cómo se siente en la relación con sus padres, hermanos, etc.?

Es difícil conocernos a fondo, puesto que el Ser Humano es profundo y cambiante. Ni si quiera nos conocemos bien a nosotros mismos.  Sin embargo, podemos hacer muchas cosas por conocernos lo mejor posible. La unión familiar es uno de los puntos fuertes de nuestra sociedad y constituye una red de apoyo social fundamental. Las buenas relaciones familiares son un factor de protección, un colchón, frente a los eventos vitales estresantes (el fallecimiento de un ser querido, el rechazo del grupo, la pérdida de empleo, las enfermedades, etc.)

¿Cómo nos comunicamos?: con las palabras, con los gestos, con lo que hacemos, con lo que no hacemos ni decimos, con la entonación con la que hablamos, con los silencios… Un axioma fundamental de la comunicación humana es que NO ES POSIBLE NO COMUNICAR, porque incluso cuando no estamos diciendo nada estamos expresando algo.

¿Qué se puede hacer para mejorar la comunicación en la familia?
  • Aprender a escuchar: y lo pongo el primero porque es fundamental para que exista la comunicación. Escuchar todo lo que nos da información sobre el otro: lo que dice, como se siente, lo que piensa, etc. Y todo ello “escuchando” el lenguaje verbal, el lenguaje no verbal (gestos, comportamiento) y lenguaje paraverbal (entonación, volumen). Poniendo la máxima atención en comprender, en hacer que el que habla se sienta comprendido y en no juzgar. Puede parecer fácil pero para muchas personas es complicado, e incluso teniendo todas la habilidades para hacerlo hay circunstancias en que es realmente difícil.
  • Buscar momentos que faciliten la comunicación: comer y/o cenar juntos con la televisión apagada, hacer actividades en familia (excursiones, visitar pueblos, museos, etc.), sacar temas de conversación.  Evitar forzar la comunicación en momentos de tensión, cuando alguno de los miembros de la familia esta malhumorado, estresado o enfadado.
  • Adoptar la actitud adecuada: tener curiosidad por lo que piensa y siente el hijo/a  o el compañero/a, admitir que no todos pensamos igual ni vamos a estar de acuerdo en todo, por tanto no juzgar, escuchar hasta la última gota antes de dar consejos u opiniones y hacer un esfuerzo por empatizar y comprender. También respetar que no se quiera compartir todo o en ese momento.
  • Validar los sentimientos del otro: reconocer y empatizar con las emociones de la persona sin tratar de quitarles importancia, ridiculizarlas u obviarlas. Los niños/as y adolescentes muchas veces no cuentan a sus padres como se sienten porque ya anticipan que les van a contestar “eso no tiene importancia””estas en la edad del pavo””son cosas de niños”.
  • Empieza por ti: si te gustaría que hubiera una comunicación más abierta en tu familia, empieza por revisar la propia. Muchas veces sólo hace falta que alguien introduzca un pequeño cambio para movilizar al resto.
  • Utiliza una comunicación asertiva y equilibrada: donde la expresión de tus ideas, sentimientos y opiniones sea clara y respetuosa, sin herir a los demás y aprendiendo a desarrollar técnicas que eviten los conflictos entre los miembros de la familia.
  • Observa las situaciones en las que la comunicación es fluida y la familia se encuentra cómoda y distendida, ¿por qué esa vez salió bien? Capta las diferencias entre las situaciones que resultaron conflictivas y aquellas en la que la comunicación fue óptima y potencia y repite aquello que facilitó el bienestar.

Es importante valorar que cada familia es diferente y aunque no existe una regla básica e igual para mejorar la comunicación en todas las familias, sí existe un principio fundamental: la voluntad y el interés por mejorar y crecer tanto a nivel personal como con nuestra familia.



Alicia M. Peral  y Teresa Gallego
Gabinete de Psicología y Salud Cuántica
Teléfono: 942 049 112
c/Vargas 55ª 3ºB. Santander
www.gabinete-cuantica.es
info@gabinete-cuantica.es